Ante el pronóstico de condiciones asociadas al fenómeno El Niño, con lluvias abundantes durante los próximos meses, el Ing. Agr. Mario Castellano, consultor de CAFYF, recomienda ajustar las estrategias de aplicación de defensivos agrícolas. El monitoreo permanente, la elección adecuada de los picos y la correcta calibración del pulverizador son fundamentales para lograr tratamientos eficientes y seguros.
Las condiciones de alta humedad pueden favorecer la aparición y el desarrollo de plagas, enfermedades y malezas. Por ello, Castellano destaca la importancia de monitorear de manera constante el cultivo, identificar oportunamente cada problema y definir la estrategia de aplicación de acuerdo con la situación detectada y el nivel de control requerido.
La tecnología debe ajustarse al objetivo
La elección de los picos es un factor determinante para lograr una buena aplicación. Para insecticidas y fungicidas se utilizan picos que generan gotas más pequeñas, buscando una adecuada cobertura del cultivo. En el caso de los herbicidas, los picos de abanico permiten trabajar con gotas de mayor tamaño y contribuyen a reducir el riesgo de deriva.
La selección debe considerar las características del defensivo agrícola, el objetivo del tratamiento y las condiciones ambientales. También es fundamental realizar la aplicación en el momento oportuno, considerando el nivel de control (NC) recomendado (población de plagas) antes de llegar al nivel de daño (ND) y evitar pérdidas económica al productor.
El momento de aplicar es clave
Durante periodos de lluvias frecuentes, no se recomienda realizar aplicaciones cuando existe pronóstico de precipitaciones ni inmediatamente después de una lluvia. El cultivo debe encontrarse turgente, es decir, bien hidratado y con las hojas firmes, pero sin exceso de agua ni gotas sobre su superficie. Esto ayuda a evitar el escurrimiento del producto y asegura que llegue adecuadamente al objetivo.
Antes de iniciar la pulverización también es necesario verificar las condiciones de viento, humedad y temperatura. Estas variables influyen directamente en el comportamiento de las gotas y pueden afectar la llegada del producto al objetivo.
La calibración asegura uniformidad
El buen funcionamiento del pulverizador y su correcta calibración tienen una incidencia directa sobre la calidad de la aplicación. Todos los picos deben entregar un caudal uniforme, mientras que la presión y la velocidad de desplazamiento deben mantenerse constantes.
Considerando que el objetivo de la pulverización es descomponer un gran volumen de líquido en una gran cantidad de partículas de pequeño volumen —las gotas— y distribuirlas de manera uniforme sobre el cultivo.
Castellano recomienda revisar los picos antes de cada aplicación. Una comprobación sencilla consiste en verificar que todos entreguen una cantidad similar de líquido durante el mismo periodo de tiempo. Si se detectan diferencias superiores o inferiores al 10% del caudal, los picos deberán ser limpiados o reemplazados directamente, según el grado de desgaste.
“Picos en buen estado, buena calibración, presión uniforme y velocidad constante son condiciones fundamentales para obtener una aplicación de calidad y cumplir con las buenas prácticas agrícolas (BPA), utilizando la dosis adecuada y cuidando tanto al aplicador como al medio ambiente”, señala el especialista.
En un escenario de lluvias frecuentes, monitorear el cultivo, elegir correctamente la tecnología y verificar el equipo antes de cada aplicación permite mejorar la eficiencia de los tratamientos y realizar un uso más responsable de los defensivos agrícolas.


